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Ciencia Hipocrática

Los derechos del transeúnte

“La ley es como la veleta de un viejo campanario, que varia según sopla el viento”

Desde hace mucho tiempo venimos notando que cada día mas se violan los derechos del transeúnte y que no importa, se trate de niños, escolares, envejecientes, enfermos, embarazadas y personas comunes, se comenten muchas imprudencias sobre todo los transportistas que en afán de desplazarse rápidamente en ocasiones han estropeado y hasta le han quitado la vida a cualquiera que camine en nuestras calles y avenidas. Hay quienes afirman y con razón: “Posibilitar y garantizar un tránsito de calidad en condiciones de equidad es responsabilidad del Estado, que tiene el deber de regular el ejercicio de estos derechos, pues tal es el origen y el sentido de las normas jurídicas sobre circulación, tránsito y transporte”.

La acción del Estado debe tender a que cada ciudadano transite por la vía pública con el mínimo riesgo posible. Como todo derecho, su regulación demarca responsabilidades: el derecho de cada ciudadano a transitar implica el deber del Estado de permitir, posibilitar y garantizar el pleno ejercicio de ese derecho y, a su vez, la responsabilidad de cada ciudadano es ejercer el derecho propio respetando el de los demás.

Nuestro tránsito es un problema complejo de muchos anos. Tiene que ver con una parte ética. Otra histórica y hasta geográfico. Las leyes están ahí, poco se ha agregado en los últimos tiempos desde el ángulo jurídico. La reflexión ética, en tanto, recoge los problemas vinculados con las consecuencias previsibles de las acciones de los transeúntes y del ejercicio del derecho de tránsito en el seno de una sociedad.

Muy bien reflejaba un articulista a través del internet, con relación al aspecto del transito: “La gente transita por diferentes motivos y dedica una parte importante de su tiempo a esos traslados. La circulación no es igual en todas las ciudades ni en todos los barrios ni a toda hora. Los vecinos transitan por su localidad, de una ciudad a otra, o entre su localidad y zonas suburbanas o rurales” de una forma u otra es aplicable a nosotros en toda la geografía nacional, pero con una nota sobresaliente en las grande urbes.

Tenemos que buscar la forma de que los sectores que luchan por el beneficio colectivo se reúnan. Se busque un consenso de educación en todos los niveles. Profesores, padres, autoridades judiciales y policiales. Que se cree una responsabilidad desde las escuelas hasta llegando a las universidades y en las gentes comunes.

Educar a los automovilistas comunes que muchas veces las vidas de los transeúntes depende de la sensatez de ellos ya que cuando salen de los distintos centros de estudios y trabajos o simplemente a divertirse no tienen una protección de una autoridad que con responsabilidad defienda sus derechos y eviten ser estropeados por algún desaprensivo. Pocos son los que utilizan normas de cordialidad ante los demás e indefensos ciudadanos. Debemos dar nuestros primeros pasos. Solo así haremos un país mas educado.

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Ciencia Hipocrática

Los Cementerios: Espejo de los “políticos vivos”

“Que cerca sentimos algunos que están muertos; y que muertos nos parecen otros que aún viven” Wolf Biermann

Hace unos días tuvimos que asistir al entierro de un pariente en otra ciudad. Misma que mostraba un descuido tal de su Campo-Santo, que raya no solo en la falta de dolor, sino el un reflejo de la falta deshumanización y cristianismo hasta en los últimos momentos de nuestro paso por la tierra. Esto contrasta con la definición de “CEMENTERIO”, del latín coemeterium y éste del griego koimeterion, dormitorio, lugar de reposo.

Estos lugares sagrados, que han llegado hasta nosotros, no sirven tan solo para el estudio de la muerte sino también para el de la vida, ya que suponen la expresión de un momento histórico, recordemos las pirámides de Egipto, las catacumbas, los sarcófagos, las capillas funerarias o los cementerios contemporáneos. Algunos autores los definen como huellas del paso hacia la muerte.

Es conocido que hasta al morir o un entierro es notable la marcada diferencia de la clase social. Ya sea en la forma como se efectúa la ceremonia, el lugar, y hasta el medio de transporte que se utiliza hasta llegar al sitio final. Esto tiene una connotación de origen religioso, económico, racial, político y cultural. Muestra de ello, es que en nuestra ciudad de Santiago, hubo dos cementerios, uno para los cristianos católicos y otro para otras religiones, en el de la 30 de marzo, por eso se nota la división de derecha e izquierda en su entrada.

No pretendemos en este artículo la discusión arquitectónica, ni la ubicación de los cementerios.

Lo que queremos denunciar es, que los mismos son un reflejo de la desvergüenza, irrespeto y el desorden que se observan en todo el territorio nacional por las cosas más triviales hasta por las de más alta complejidad.

Estos son un espejo de la actuación de los “vivos”, donde la responsabilidad de su cuidado, la limpieza, y la seguridad debe ser sostenida por los ayuntamientos, cosa esta que ha sido olvidada como conducta de irresponsabilidad de los que han tenido bajo sus hombros dichos mandatos en las diferentes comunidades.

Defendemos a nuestros muertos, ya que nos hemos olvidado de que todos pasaremos por esa etapa tarde o temprano. No importa edad, estatus socio económico ni social.

Si no aprendemos a respetar el derecho de los que no pueden hablar, nos quedaremos mudos también de todas aquellas cosas, que nos conciernen de una u otra forma. Por eso definitivamente el cuidado de los cementerios es el reflejo de la actuación de los “políticos vivos”


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Ciencia Hipocrática

¿Falta de control o de moral?

Por: Frank Espino

“Cada fracaso le enseña al hombre algo que necesitaba aprender” Ch. Dickens

“A medida que uno mas vive, mas ve” dice un viejo refrán. Sin embargo cada vez estamos observando unos hechos que nos ha puesto pensar de sí en realidad se trata de un problema moral o de controles.

En esta semana los medios televisivos, escritos y radiales, han destacado como una nota sobresaliente el hecho de unas jóvenes que fueron captadas en un acto lésbico, mientras se paseaban encima de un vehículo en vías públicas de la Capital Dominicana.

Nosotros no somos psicoterapeutas para valorar la actitud mental de las jóvenes de las que hemos hecho mención. Pero sí, como ciudadano común y corriente podemos dar nuestro parecer a dicho comportamiento, el que a toda luces, se observa desviado del sentir general de lo que establece las normas morales y las buenas costumbres.

Como médico, conocemos y debemos respetar la preferencias sexuales, de cada individuo de cada pareja.

Ahora bien, no podemos quedarnos callados cuando esas desviaciones provoquen daños en niños, niñas y cualquier ser humano, por que esto sí que es inadmisible.

Debemos estar conscientes que pervertidos hay y habrán. Lo que debemos es tener “controles” que puedan frenar, esa ola delincuencial de la que tanto se habla y que este hecho no escapa a ello.

Mientras estemos perdiendo el tiempo, en buscando los culpables, y nos olvidemos de buscar causas, serán hechos que como un disco rayado se repetirán una y otra vez.

Pensemos un momento. Y nos daremos cuenta que lo que nos falta, mas que moral es control. Ese control empieza en la familia, continúa en la sociedad y termina con el Estado.